Buscar
|
Página Princial
|
Radio Victoria FM 92.3 EN VIVO

Secciones
Escritos
Estudios Escritos
Tentaciones de Jesús o la parábola de la iglesia moderna

Eliana Valzura de Gilmartin

Las tentaciones de Jesús
o la parábola de la iglesia moderna

por Eliana Gilmartin

Como cada letra en las Sagradas Escrituras, este pasaje de Mateo 4 se vuelve actual, perenne y sabio para encuadrar uno de los males que están aquejando a cierto sector de la cristiandad de los últimos tiempos, recordándonos que no necesitamos nada más, y nada menos, que la Palabra de Dios para hallar todas las respuestas, en todas las edades...

¿Por qué, es la pregunta que muchos se hacen, el Señor escogió específicamente estas tres tentaciones, y no otras, para que queden registradas en su Palabra? ¿Es que, acaso, no tuvo ninguna otra tentación el Señor? Hebreos 4:15 se ocupa de aclarar que El fue tentado en todo, pero sin pecado... Y “en todo”, quiere decir: en todo. Jesucristo, siendo hombre, fue tentado con muchas otras tentaciones, parecidas o no a las que debemos soportar cualquiera de los mortales...

Sin embargo, sólo se escogen tres en este pasaje, quizás para alertarnos sobre algunos peligros que deberemos afrontar como cristianos, y sobre los que, tal vez, nos hallemos más desprevenidos. Es que estas tentaciones no tienen que ver estrictamente con lo moral como sería de esperar por tratarse de una tentación, sino más bien con la fe: el Señor ya sabía, y nosotros deberíamos saberlo lo antes posible, que la apostasía saldría desde el propio seno de la Iglesia, ya que en los últimos tiempos muchos apostatarían de la fe, enseñando fábulas profanas, diluyendo las Escrituras, humanizándolas, adecuándolas a la pecaminosa y carnal mente humana.

Pues bien, las tentaciones son tres, y constituyen una radiografía de la cristiandad que vemos, y que veremos aun más conforme pasan los tiempos.

El Señor había estado ayunando, es decir, había estado dedicado durante cuarenta días a las cosas del espíritu, pero le sobrevino hambre. Él era un ser humano, igual a nosotros, y necesitaba tener sus necesidades básicas satisfechas... Y de esto se trata...

El diablo se acerca a Él y le susurra al oído: “ No es tan importante el tiempo que dedicaste sólo a lo espiritual. En fin, no es tan importante lo espiritual... La verdad es que tienes necesidades, y debes cubrirlas, y mi propuesta es hacerlo.” Hablaron de hambre, pero podrían haber dicho ‘frío’, ‘un techo’, ‘ropa’, ‘diversión’, ‘comodidad’, ‘salud’, ‘atención’... etc. En fin, todo lo que un hombre, una mujer, una familia, necesitan para vivir sin sobresaltos...

La primera tentación es a cubrir todo lo que necesitamos materialmente... “Venga a Jesús, y viva como un hijo del rey, no padezca estrecheces económicas, sea prosperado, tenga salud, visualice el mejor auto que pueda pedirle al Padre, y proclámelo con su boca, El seguro se lo dará si usted tiene suficiente fe...”

El primer ofrecimiento que el enemigo quisiera hacer es a seguir al Señor por los panes y los peces: no importa tanto lo espiritual... importa más lo material, parece que quisiera convencer a las gentes... Lo peor es que a veces lo consigue... Más de lo que nos gustaría...

Para tentarlo por segunda vez lo lleva al pináculo del templo, a la parte más alta, y le ofrece tirarse abajo, para probar quién era realmente... Si era Dios, los ángeles lo sostendrían suavemente... “Si eres Dios, quería decirle, eres invulnerable, imbatible, nada te podrá hacer frente... Demuestra quién eres” Es como la historia de aquellos cristianos que andan por el mundo creyendo, equivocadamente, que por ser hijos de Dios tienen como un “pasaporte diplomático”: si son fuertes, nada les pasa... Ahora si se enferman, caen, o simplemente son pobres, es que Dios no está con ellos. El termómetro de la espiritualidad se mide por su éxito visible. Son los que caminan por la vida “haciendo prodigios”, aunque vivan de cualquier manera: ¿Qué importa? Si de todas formas, “ninguna arma forjada contra mí prosperará...” Hasta, a veces, pecan indolentemente, amparados en el paraguas bienhechor de la equivocada invulnerabilidad... “Mira quién soy, cuídate” parecieran esparcir a los cuatro vientos:  toman el ser hijos de Dios con la vanidad que sólo puede provenir de la carne... Permanentemente quieren demostrar que son algo especial, quizás superiores a los demás... Olvidan, casualmente, aquello de que somos lo peor, lo más vil, lo despreciado, lo que no es...

La tercera tentación tiene que ver con el poder: el diablo le muestra al Señor todos los reinos de la tierra, y le ofrece tenerlos, al módico precio de adorarle, postrado a sus pies... ¡Que increíble tentación la de tener poder! ¿Quién podría sustraerse a ese deseo?  Poder para derribar, atar y exterminar al enemigo, poder para desbaratar todos los planes del maligno... Tanto poder que todas las legiones satánicas se esconden a nuestro paso de tan temibles que somos... Poder para sanar... Pareciera que aun se puede tener poder para torcer la voluntad de Dios cuando no nos es propicia... Y hasta nos atrevemos a desafiar a los impíos... “Cuidadito con nosotros, que no sólo somos imbatibles, sino que además podemos orar en contra de alguien y quién sabe lo que puede pasar...”

¿Hemos visto, alguna vez, a cristianos con estas características? ¿Verdad que sí? ¿Somos nosotros así? ¿Estamos predicando un evangelio aguado como este? ¿Ofrecemos, o queremos, prosperidad, invulnerabilidad, poder?

Las tres tentaciones, en realidad, esconden una única finalidad del enemigo: dejar a un lado, lo más oculta posible, la cruz de Cristo. El diablo, en realidad, le quería ofrecer al Señor todo... sin ir a la cruz ...

Este propósito escondido de aquel tiempo es el mismo que sigue teniendo hoy día: el diablo quiere cristianos sin cruz. El enemigo busca iglesias sin cruz. Que prefieran la prosperidad y el poder, antes que los cuarenta días en el desierto ayunando...

El enemigo quiere cristianos triunfalistas, pero que desconocen todo lo que “escrito está”, porque estos serán cristianos débiles, flacos en su fe, siempre dispuestos a consumir cualquier alimento rápido de los que se ofrecen a cada paso en las vidrieras cristianas modernas...

Es verdad que como seres humanos somos tentados de muchas y variadas maneras a lo largo de todo nuestro peregrinar cristiano, pero como cristianos, y en cuanto a nuestra fe, es imperioso cuidarnos de no caer en estas trampas, porque si persistimos en comer leche adulterada, quizás adelantemos en tamaño, pero quizás también enfermemos de debilidad espiritual y muramos lentamente...

Si la cruz no es el mensaje predominante, tal vez, en algún punto de nuestro desierto el enemigo haya aprovechado para confundirnos. Debemos estar vigilantes...

Las tentaciones de Jesús fueron tres, y fue una sola ...Y por eso es una parábola de la iglesia moderna... Porque una cristiandad sin cruz es una cristiandad sin Cristo crucificado...Una cristiandad sin Cristo crucificado es una cristiandad sin redención...Una cristiandad sin redención habrá perdido de vista la noción de pecado, de perdón, de salvación eterna...

Y una cristiandad así, ¿Qué es?
EL AUTOR
Eliana Valzura de Gilmartin
 

DEL MISMO AUTOR
.:¿Todo lo que dices recibes?
.:Tener algo para decir y saber cómo decirlo (PDF)
.:Un encuentro con la Gloria de Dios
.:Hijos de Pastores (exclusivo para padres)
.:El carácter del siervo de Dios
.:Bailar o no bailar
.:Capacitando para la discapacidad (PDF)
.:Contracultura Cristiana
.:El Aborto
.:¿Tercera edad o terrible edad?