La Unidad del Espíritu y la Unidad de la Fe

El tema de la unidad arranca desde la Trinidad Santísima puesto que no sólo son tres personas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo, sino un solo Dios.
La Iglesia es un pueblo, un cuerpo, un edificio para expresarlo en algunos símbolos que encontramos en la Sagrada Escritura.
El mismo Señor Jesús tiene un anhelo ferviente expresado en la Oración Pontifical del capítulo 17 de San Juan: “... para que todos sean uno; como tu oh Padre en mi y yo en ti...” (v.21) “Yo en ellos, y tú en mi, para que sean perfectos en unidad” (v.23).
Vamos a destacar la palabra PERFECTOS, pues esto es lo que entendemos desea Dios que sea su Iglesia: Perfecta en unidad. No una unidad en que cada uno piensa como quiere, interpretando la Escritura basándose más en las tradiciones que en el texto sagrado, y fomentar mas que la Unidad de la Iglesia una especie de sincretismo cristiano, si puede valer esta expresión no totalmente compartida por los más eruditos,
Se han presentado tantos obstáculos para que se concrete la unidad de la Iglesia que nos contentamos con llegar a tener, dentro de un gran respeto por las otras opiniones, una diversidad de esas opiniones en bien de lo que pensamos es la cima de la Unidad. Pero no es eso lo que Dios desea y lo expresa en sus propias escrituras, en la porción bíblica de Efesios 4.
Allí vemos que para llegar a la PERFECTA unidad hay dos pasos muy significativos que tenemos que pasar forzosamente. Uno se llama la Unidad del Espíritu (v.3). Y el otro se llama la Unidad de la Fe (v.13).
La primera, la del Espíritu es para que la Iglesia se respete y no pelee nunca más por razones doctrinales, por caras que éstas nos sean. Para que sigamos pensando en lo que entendemos Dios nos ha revelado, pero respetando, “... en el vínculo de la paz.” (v.3) las opiniones e interpretaciones de los demás, dentro de lo que entendemos no es ninguna herejía. Para esto tendríamos que cambiar de tema si quisiéramos tratarlo. El respeto para alcanzar la paz, está contenido en la Unidad del Espíritu.
Pero no es esta la cumbre de la Unidad.
Seguimos leyendo Efesios 4 y nos encontramos con el verso 13 que dice: “...hasta que lleguemos a la Unidad de la Fe...” Y de acuerdo a lo que se expresa en el conjunto de los textos bíblicos la unidad de la fe es la unanimidad, cuando todos en materia de doctrina ( Fe ) pensamos lo mismo, tenemos la misma opinión e interpretación.
No cansaremos al lector con muchas escrituras, para ofrecerle que cada uno haga el ejercicio sano de buscar en la Biblia los textos que como el de 1» Corintios 1:10 dicen: “Os exhorto hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que habléis todos una misma cosa. y que no haya entre vosotros divisiones, sino que estéis PERFECTAMENTE UNIDOS en una misma mente y en un mismo parecer”... Tan elocuente como este texto tenemos otro en Filipenses 3:15-16 “Así que, todos los que somos PERFECTOS, esto mismo sintamos; y si en algo sentís de un modo diferente, también esto os lo revelará Dios. Sin embargo, en aquello que hemos llegado, SIGAMOS UNA MISMA REGLA, SINTAMOS UNA MISMA COSA”.
Sincerándonos con nosotros mismo vemos lo difícil que esto ha de ser para llevarlo a cabo. Pero siempre tenemos esa palabra dicha por el Señor: “... Por parte de los hombres, imposible; pero no por parte de Dios, porque con Dios todo es posible” (Marcos 10:27)
Si no llegamos a la Unidad de la fe, nunca encontraremos el camino para llegar a la “plenitud de Cristo”, y seguiremos siendo “niños zarandeados por las olas y llevados a la deriva por todo viento de doctrina” (Efesios 4:13-14)
Busquemos llegar a la UNIDAD DE LA FE.

Jorge Pradas

VOLVER